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AMADÍS DE GAULA, OBRA MAESTRA DE LA LITERATURA MEDIEVAL FANTÁSTICA

Castillo de Chambord


"... El 30 de octubre de 1508 se terminaron de imprimir en Zaragoza, en la imprenta de Jorge Coci, Los quatro libros del famoso cavallero Amadís de Gaula: complidos, refundidos por Garci Rodríguez de Montalvo. Se trata de uno de los libros más influyentes de los Siglos de Oro, y su éxito fue tal que dio comienzo al género literario y editorial más celebrado de su época: el de los libros de caballerías. Poco sabemos de su autor, Garci Rodríguez de Montalvo, quien posiblemente fue de origen judeoconverso. Partidario de Isabel la Católica, llegó a ser Regidor de Medina del Campo. Con toda seguridad, terminó de reescribir su Amadís entre 1495 y 1497, a partir de un texto caballeresco que había gozado de un enorme éxito desde principios del siglo XIV: el anónimo Amadís de Gaula medieval, introduciendo un cuarto libro y una continuación: Las Sergas de Esplandián. El Amadís de Montalvo debió publicarse a finales del siglo XV, pero de esta primera edición no hemos conservado ningún ejemplar; por su parte, el único que se conserva de la edición de 1508 se custodia en el British Museum de Londres.

El Amadís de Gaula es una obra maestra de la literatura medieval fantástica en castellano y el más famoso de los llamados libros de caballerías, que tuvieron una enorme aceptación durante el siglo siglo XVI en la Península Ibérica. Escrita en castellano por un autor desconocido probablemente a finales del siglo XIII, relata las aventuras del héroe legendario cuyo nombre da título al libro. La primera versión que se conserva fue publicada en Zaragoza en 1508 , en cuatro libros, a los que seguiría un quinto, Las sergas de Esplandián (hijo de Amadís y Oriana), publicado dos años después, que es obra del regidor de Medina del Campo, Garci Rodríguez de Montalvo, a quien se le ha venido atribuyendo la autoría del original pese a haber quedado acreditado el anonimato de la obra. Estamos ante una de las obras cumbres de la literatura universal, cuyo máximo valor no reside tanto en su factura sino en el poder de atracción que ha venido ejerciendo durante siglos, siendo al decir de los críticos la obra más imitada de la historia de la literatura. Amadís, al igual que otros personajes (históricos o de ficción), y moviendose precisamente entre la historia y la leyenda, fue arrojado a un río al nacer y recogido por Gandales de Escocia. Se educó con él y, tras crearse fama de buen luchador y caballero, se enamoró de Oriana, con quien casó en secreto y a cuyo amor se mantiene fiel. Comienza a correr las aventuras propias de un caballero. Las luchas con Galaor, su desconocido hermano, y contra el pérfido Endriago; sus tribulaciones en la Insula Firme. Nos enconrtramos con su retiro al ostracismo. Retiro de ida y vuelta continuando con su pasión por Oriana. El libro cuarto, elaboración de Montalvo, narra la lucha entre el rey Lisuarte (padre de Oriana) y sus aliados, contra Amadís, los caballeros de la Insula Firme y sus amigos. Amor y aventuras mezcladas en una trama de trazos medievales y épicos. Sugerente novela capaz de levantar pasiones en otros tiempos, despertar al menos, curiosidad en los actuales, y siempre admiración. Cervantes privó de las llamas al Amadís en el escrutinio de la librería de don Quijote, por ser libro «único en su arte» y, a juicio del apasionado lector don Alonso Quijano, «el norte, el lucero, el sol de los valientes y enamorados caballeros a quienes debemos imitar todos aquellos que debajo de la bandera del amor y de la caballería militamos».

Ningún héroe novelesco, concluye Menéndez Pelayo (1943, I: 373) «se ha impuesto a la admiración de las gentes con tanta brillantez y pujanza como se impuso el Amadís a la sociedad del siglo XVI. Hay que llegar a las novelas de Walter Scott para encontrar un éxito semejante, a la vez literario y mundano, para el cual no hubo fronteras en Europa». Si nos atenemos a la fecha de su publicación, «Amadís de Gaula» es una novela de caballerías tardía. No hay duda de la existencia de una versión anterior del siglo XIV en tres tomos, de la que se conservan algunos fragmentos copiados a comienzos del siglo XV. El Amadís es una prolongación del ciclo artúrico, que hacía más de un siglo que estaba triunfando en Francia con un profuso material novelístico. Las novelas de caballerías fueron los best sellers de los siglos XIV, XV y XVI, y especialmente el Amadís, que de entre todos los libros de caballería era el más estimado y valorado. Son numerosos los personajes importantes que confiesan la pasión que este libro despierta en ellos: Juan de Valdés, Carlos V, Hernán Cortés, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola. Incluso Cervantes, en el auto de fe que hicieron el barbero y el cura en la biblioteca de don Quijote, salvó el Amadís, diciendo que es el mejor de todos. Después de Amadís vino toda una caterva de continuadores: Esplandián, Florisando, Lisuarte de Grecia, Amadís de Grecia, Florisel de Niquea, etc. A medida que nos vamos alejando del original las aventuras se van volviendo más hiperbólicas, fantásticas y desmedidas; lo cual desagradaba en gran medida a los censores de la época, que entendían que los lectores podrían interpretar los hechos de esas historias como verdaderos, como ocurre con don Quijote. Amadís de Gaula es, sin embargo, la culminación del género. Las aventuras que encontramos en el Amadís son más mesuradas. Las fuerzas del mal se suelen representar en la figura de humanos, o como mucho gigantes; apareciendo un monstruo, el endriago, en una sola ocasión, aunque la magia y los encantamientos están presentes a lo largo de toda la obra, además de las profecías. Las novelas de caballerías ayudaron a crear la visión idealizada de la edad media y del código caballeresco que más tarde se explotará en el romanticismo. Los personajes se mueven en un maniqueísmo simplificador. Es por eso que el Quijote ha pasado a la historia de la literatura castellana como el mejor de los libros que se haya podido escribir, mientras que el Amadís de Gaula ha quedado simplemente como una de las fuentes que utiliza el Quijote a modo de parodia. Es una pena que Amadís no pudiera conocer a don Quijote de la Mancha, el mejor caballero andante de su siglo, del que podría haber aprendido la mesura más discreta y el honor caballeresco más alto que pudo alcanzar un hombre. Desde 1508, año de la primera edición conocida, hasta la época de Cervantes el Amadís gozó de un éxito imparable, expandiéndose a través de casi dos docenas de ediciones en España e Italia, una de ellas realizada por Francisco Delicado (Venecia, Juan Antonio de Sabia, 1533), a las que se sumaron traducciones al francés, inglés, alemán, holandés y una parcial al hebreo. El Amadís es una de esas novelas que hicieron soñar a un rey. Francisco I de Francia, prisionero en Madrid después de la batalla de Pavía, leyó en la cárcel la obra compendiada de García Montalvo. Fascinado por la novela el rey la mandó traducir al francés y su influencia llegó a concretarse en el famoso palacio real de Chambord proyectado en 1519, y drásticamente recompuesto en 1526. El castillo de Chambord es una maravilla de cuento de hadas; o, según preferirían juzgarlo sus contemporáneos, un portento de caballeros andantes y princesas encantadas. De hecho, una variante del palacio sirvió como ilustración del Amadís de Gaula de 1543 (véase Pérouse de Montclos, Histoire de l'architecture française, II)...."

Es extracto y compendio de otras reseñas:





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