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EL DIVINO NARCISO (Sor Juana Inés de la Cruz)

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México, D.F.- Puesta en escena de la obra “El Divino Narciso” de Sor Juana Inés de la Cruz,
a cargo de la Compañía Nacional de Teatro Clásico “Fénix Novohispano”,
en el Altar de los Reyes de la Catedral Metropolitana
NOTIMEX/FOTO/NICOLÁS TAVIRA/NTA/ACE/
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(Para ver el auto sacramental
pinchar aquí)


La Loa al Divino Narciso antecede al auto sacramental El divino Narciso, de Sor Juana Inés de la Cruz. Fue publicado, y se representó por primera vez, en 1689. Inicia con un canto de tocotín.
En un mundo de metáforas a lo divino, con personajes que son entelequias, la poetisa, a más de mostrar su conocimiento de los ritos prehispánicos —abrevado en Juan de Torquemada—, hace una elucubración para mostrar que la religión azteca era, en esencia, la «verdadera» religión y que por eso la evangelización no solo había sido posible, sino fácil. Los antiguos mexicanos adoraban al Gran Dios de las Semillas, al Señor de los Mantenimientos; el que hace pródigos los campos, el dios se hace presente y es comido. Así, en la loa, cuando el Celo ha vencido al Occidente y a la América por las armas, la Religión interviene para convencer y advierten los personajes americanos que aunque el demonio haya tergiversado las verdades divinas, la creencia en el Dios todopoderoso y las formas de culto se mantuvieron entre los indios. Evidentemente, más que ser un simple juego alegórico, la loa sorjuanesca tiene el propósito de enaltecer a los antiguos pobladores del Anáhuac incluso en el punto más delicado: el religioso, pues el timbre de infamia jamás borrado era el de la idolatría. Con ello, Sor Juana pone en duda la utilidad de la conquista, por lo menos en su aspecto militar. (Wikipedia)

He aquí algunos versos en los que se recoge cierta coincidencia entre ambas religiones:

AMÉRICA Cuando eso así sea,
díme: ¿será tan propicia
esa Deidad, que se deje
tocar de mis manos mismas,
como el Ídolo que aquí
mis propias manos fabrican
de semillas y de sangre
inocente, que vertida
es sólo para este efecto?

RELIGIÓN Aunque su Esencia Divina
es invisible e inmensa,
como Aquésta está ya unida
a nuestra Naturaleza,
tan Humana se avecina
a nosotros, que permite
que Lo toquen las indignas
manos de los Sacerdotes.

..............







OCCIDENTE Y díme, aunque más me digas:
¿será ese Dios, de materias
tan raras, tan exquisitas
como de sangre, que fue
en sacrificio ofrecida,
y semilla, que es sustento?

RELIGIÓN Ya he dicho que es Su infinita
Majestad, inmaterial;
mas Su Humanidad bendita,
puesta incrüenta en el Santo
Sacrificio de la Misa,
en cándidos accidentes,
se vale de las semillas
del trigo, el cual se convierte
en Su Carne y Sangre misma;
y Su Sangre, que en el Cáliz
está, es Sangre que ofrecida
en el Ara de la Cruz,
inocente, pura y limpia,
fue la Redención del Mundo.

AMÉRICA Ya que esas tan inauditas
cosas quiera yo creer,
¿será esa Deidad que pintas,
tan amorosa, que quiera
ofrecérseme en comida,
como Aquésta que yo adoro?

RELIGIÓN Sí, pues Su Sabiduría,
para ese fin solamente,
entre los hombres habita.



Alimentarse de sangre y semillas no deja de tener cierto parecido, siquiera aparente, a la eucaristía, si bien en la religión azteca no eran los dioses quienes ofrecían su sangre por los hombres sino estos quienes ofrecían la propia a aquellos, mediante sacrificios de adolescentes.  Y, por supuesto, la sangre era humana y tan real como las semillas.  SGS.

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LOA PARA EL AUTO SACRAMENTAL
DE "EL DIVINO NARCISO"

PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA

EL OCCIDENTE

LA AMÉRICA

EL CELO

LA RELIGIÓN

MÚSICOS

SOLDADOS

ESCENA I

Sale el OCCIDENTE, Indio galán, con corona, y la AMÉRICA,a su lado, de India bizarra: con mantas y cupiles, al modoque se canta el Tocotín. Siéntanse en dos sillas; y por unaparte y otra bailan Indios e Indias, con plumas y sonajasen las manos, como se hace de ordinario esta Danza; ymientras bailan, canta la Música.

MÚSICA NOBLES Mejicanos,
cuya estirpe antigua,
de las claras luces
del Sol se origina:
pues hoy es del año
el dichoso día
en que se consagra
la mayor Reliquia,
¡venid adornados
de vuestras divisas,
y a la devoción
se una la alegría,
y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

MÚSICA Y pues la abundancia
de nuestras provincias
se Le debe al que es
Quien las fertiliza,
ofreced devotos,
pues Le son debidas,
de los nuevos frutos
todas las primicias.
¡Dad de vuestras venas
la sangre más fina,
para que, mezclada,
a su culto sirva;
y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

(Siéntanse el OCCIDENTE y la AMÉRICA, y cesa la Música.)

OCCIDENTE Pues entre todos los Dioses
que mi culto solemniza,
aunque son tantos, que sólo
en aquesta esclarecida
Ciudad Regia, de dos mil
pasan, a quien sacrifica
en sacrificios crüentos
de humana sangre vertida,
ya las entrañas que pulsan,
ya el corazón que palpita;
aunque son (vuelvo a decir)
tantos, entre todos mira
mi atención, como a mayor,
al gran Dios de las Semillas.

AMÉRICA Y con razón, pues es solo
el que nuestra Monarquía
sustenta, pues la abundancia
de los frutos se Le aplica;
y como éste es el mayor
beneficio, en quien se cifran
todos los otros, pues lo es
el de conservar la vida,
como el mayor Lo estimamos:
pues ¿qué importara que rica
el América abundara
en el oro de sus minas,
si esterilizando el campo
sus fumosidades mismas,
no dejaran a los frutos
que en sementeras opimas
brotasen? Demás de que
su protección no limita
sólo a corporal sustento
de la material comida,
sino que después, haciendo
manjar de sus carnes mismas
(estando purificadas
antes, de sus inmundicias
corporales), de las manchas
el Alma nos purifica.
Y así, atentos a su culto,
todos conmigo repitan:

ELLOS, Y MÚSICA ¡En pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!



ESCENA II

(Éntranse bailando; y salen la RELIGIÓN CRISTIANA, de Dama Española, y el CELO, de Capitán General, armado; y detrás, SOLDADOS Españoles.)

RELIGIÓN ¿Cómo, siendo el Celo tú,
sufren tus cristianas iras
ver que, vanamente ciega,
celebre la Idolatría
con supersticiosos cultos
un Ídolo, en ignominia
de la Religión Cristiana?

CELO Religión: no tan aprisa
de mi omisión te querelles,
te quejes de mis caricias;
pues ya levantado el brazo,
ya blandida la cuchilla
traigo, para tus venganzas
Tú a ese lado te retira
mientras vengo tus agravios.

(Salen, bailando, el OCCIDENTE y AMÉRICA, y Acompañamiento y Música, por otro lado.)

MÚSICA ¡Y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

CELO Pues ya ellos salen, yo llego.

RELIGIÓN Yo iré también, que me inclina
la piedad a llegar (antes
que tu furor los embista)
a convidarlos, de paz,
a que mi culto reciban.


CELO Pues lleguemos, que en sus torpes
ritos está entretenida.

MÚSICA ¡Y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

(Llegan el CELO y la RELIGIÓN.)

RELIGIÓN Occidente poderoso,
América bella y rica,
que vivís tan miserables
entre las riquezas mismas:
dejad el culto profano
a que el Demonio os incita.
¡Abrid los ojos! Seguid
la verdadera Doctrina
que mi amor os persüade.

OCCIDENTE ¿Qué gentes no conocidas
son éstas que miro, ¡Cielos!,
que así de mis alegrías
quieren impedir el curso?

AMÉRICA ¿Qué Naciones nunca vistas
quieren oponerse al fuero
de mi potestad antigua?

OCCIDENTE ¡Oh tú, extranjera Belleza;
¡oh tú, Mujer peregrina!
Díme quién eres, que vienes
a perturbar mis delicias.

RELIGIÓN Soy la Religión Cristiana,
que intento que tus Provincias
se reduzcan a mi culto.

OCCIDENTE ¡Buen empeño solicitas!

AMÉRICA ¡Buena locura pretendes!

OCCIDENTE ¡Buen imposible maquinas!

AMÉRICA Sin duda es loca; ¡dejadla,
y nuestros cultos prosigan!

MÚSICA Y ELLOS ¡Y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

CELO ¿Cómo, bárbaro Occidente;
cómo, ciega Idolatría,
a la Religión desprecias,
mi dulce Esposa querida?
Pues mira que a tus maldades
ya has llenado la medida,
y que no permite Dios
que en tus delitos prosigas,
y me envía a castigarte.

OCCIDENTE ¿Quién eres, que atemorizas
con sólo ver tu semblante?

CELO El Celo soy. ¿Qué te admira?
Que, cuando a la Religión
desprecian tus demasías,
entrará el Celo a vengarla
castigando tu osadía.
Ministro de Dios soy, que
viendo que tus tiranías
han llegado ya a lo sumo,
cansado de ver que vivas
tantos años entre errores,
a castigarte me envía.
Y así, estas armadas Huestes,
que rayos de acero vibran,
ministros son de Su enojo
e instrumentos de Sus iras.

OCCIDENTE ¿Qué Dios, qué error, qué torpeza,
o qué castigos me intimas?
Que no entiendo tus razones
ni aun por remotas noticias,
ni quién eres tú, que osado
a tanto empeño te animas
como impedir que mi gente
en debidos cultos diga:

MÚSICA ¡Y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

AMÉRICA Bárbaro, loco, que ciego,
con razones no entendidas,
quieres turbar el sosiego
que en serena paz tranquila
gozamos: ¡cesa en tu intento,
si no quieres que, en cenizas
reducido, ni aun los vientos
tengan de tu ser noticias!
Y tú, Esposo, y tus vasallos,
(Al Occidente.) negad el oído y vista
a sus razones, no haciendo
caso de sus fantasías;
y proseguid vuestros cultos,
sin dejar que advenedizas
Naciones, osadas quieran
intentar interrumpirlas.

MÚSICA ¡Y en pompa festiva,
celebrad al gran Dios de las Semillas!

CELO Pues la primera propuesta
de paz desprecias altiva,
la segunda, de la guerra,
será preciso que admitas.
¡Toca al arma! ¡Guerra, guerra!

(Suenan cajas y clarines.)

OCCIDENTE ¿Qué abortos el Cielo envía
contra mí? ¿Qué armas son éstas,
nunca de mis ojos vistas?
¡Ah, de mis Guardas! ¡Soldados:
las flechas que prevenidas
están siempre, disparad!

AMÉRICA ¿Qué rayos el Cielo vibra
contra mí? ¿Qué fieros globos
de plomo ardiente graniza?
¿Qué Centauros monstrüosos
contra mis gentes militan?

(Dentro:) ¡Arma, arma! ¡Guerra, guerra!
(Tocan.) ¡Viva España! ¡Su Rey viva!
(Trabada la batalla, van entrándose por una puerta, y salen por otra huyendo los INDIOS, y los ESPAÑOLES en su alcance; y detrás, el OCCIDENTE retirándose de la RELIGIÓN, y AMÉRICA del CELO.)

ESCENA III

RELIGIÓN ¡Ríndete, altivo Occidente!

OCCIDENTE Ya es preciso que me rinda
tu valor, no tu razón.

CELO ¡Muere, América atrevida!

RELIGIÓN ¡Espera, no le des muerte,
que la necesito viva!

CELO Pues ¿cómo tú la defiendes,
cuando eres tú la ofendida?

RELIGIÓN Sí, porque haberla vencido
le tocó a tu valentía,
pero a mi piedad le toca
el conservarle la vida:
porque vencerla por fuerza
te tocó; mas el rendirla
con razón, me toca a mí,
con suavidad persuasiva.

CELO Si has visto ya la protervia
con que tu culto abominan
ciegos, ¿no es mejor que todos
mueran?

RELIGIÓN Cese tu justicia,
Celo; no les des la muerte:
que no quiere mi benigna
condición, que mueran, sino
que se conviertan y vivan.

AMÉRICA Si el pedir que yo no muera,
y el mostrarte compasiva,
es porque esperas de mí
que me vencerás, altiva,
como antes con corporales,
después con intelectivas
armas, estás engañada;
pues aunque lloro cautiva
mi libertad, ¡mi albedrío
con libertad más crecida
adorará mis Deidades!

OCCIDENTE Yo ya dije que me obliga
a rendirme a ti la fuerza;
y en esto, claro se explica
que no hay fuerza ni violencia
que a la voluntad impida
sus libres operaciones;
y así, aunque cautivo gima,
¡no me podrás impedir
que acá, en mi corazón, diga
que venero al gran Dios de las Semillas!

ESCENA IV

RELIGIÓN Espera, que aquésta no
es fuerza, sino caricia.
¿Qué Dios es ése que adoras?

OCCIDENTE Es un Dios que fertiliza
los campos que dan los frutos;
a quien los cielos se inclinan,
a Quien la lluvia obedece
y, en fin, es El que nos limpia
los pecados, y después
se hace Manjar, que nos brinda.
¡Mira tú si puede haber,
en la Deidad más benigna,
más beneficios que haga
ni más que yo te repita!

RELIGIÓN(Aparte) ¡Válgame Dios! ¿Qué dibujos,
qué remedos o qué cifras
de nuestras sacras Verdades
quieren ser estas mentiras?
¡Oh cautelosa Serpiente!
¡Oh Áspid venenoso! ¡Oh Hidra,
que viertes por siete bocas,
de tu ponzoña nociva
toda la mortal cicuta!
¿Hasta dónde tu malicia
quiere remedar de Dios
las sagradas Maravillas?
Pero con tu mismo engaño,
si Dios mi lengua habilita,
te tengo de convencer.

AMÉRICA ¿En qué, suspensa, imaginas?
¿Ves cómo no hay otro Dios
como Aquéste, que confirma
en beneficios Sus obras?

RELIGIÓN De Pablo con la doctrina
tengo de argüir; pues cuando
a los de Atenas predica,
viendo que entre ellos es ley
que muera el que solicita
introducir nuevos Dioses,
como él tiene la noticia
de que a un Dios no conocido
ellos un altar dedican,
les dice: «No es Deidad nueva,
sino la no conocida
que adoráis en este altar,
la que mi voz os publica.»
Así yo... ¡Occidente, escucha;
oye, ciega Idolatría,
pues en escuchar mis voces
consisten todas tus dichas!
Esos milagros que cuentas,
esos prodigios que intimas,
esos visos, esos rasgos,
que debajo de cortinas
supersticiosas asoman;
esos portentos que vicias,
atribuyendo su efecto
a tus Deidades mentidas,
obras del Dios Verdadero,
y de Su sabiduría
son efectos. Pues si el prado
florido se fertiliza
si los campos se fecundan,
si el fruto se multiplica,
si las sementeras crecen,
si las lluvias se destilan,
todo es obra de Su diestra;
pues ni el brazo que cultiva,
ni la lluvia que fecunda,
ni el calor que vivifica,
diera incremento a las plantas,
a faltar Su productiva
Providencia, que concurre
a darles vegetativa
alma.

AMÉRICA Cuando eso así sea,
díme: ¿será tan propicia
esa Deidad, que se deje
tocar de mis manos mismas,
como el Ídolo que aquí
mis propias manos fabrican
de semillas y de sangre
inocente, que vertida
es sólo para este efecto?

RELIGIÓN Aunque su Esencia Divina
es invisible e inmensa,
como Aquésta está ya unida
a nuestra Naturaleza,
tan Humana se avecina
a nosotros, que permite
que Lo toquen las indignas
manos de los Sacerdotes.

AMÉRICA Cuanto a aqueso, convenidas
estamos, porque a mi Dios
no hay nadie a quien se permita
tocarlo, sino a los que
de Sacerdotes Le sirvan;
y no sólo no tocarlo,
mas ni entrar en Su Capilla
se permite a los seglares.

CELO ¡Oh reverencia, más digna
de hacerse al Dios verdadero!

OCCIDENTE Y díme, aunque más me digas:
¿será ese Dios, de materias
tan raras, tan exquisitas
como de sangre, que fue
en sacrificio ofrecida,
y semilla, que es sustento?

RELIGIÓN Ya he dicho que es Su infinita
Majestad, inmaterial;
mas Su Humanidad bendita,
puesta incrüenta en el Santo
Sacrificio de la Misa,
en cándidos accidentes,
se vale de las semillas
del trigo, el cual se convierte
en Su Carne y Sangre misma;
y Su Sangre, que en el Cáliz
está, es Sangre que ofrecida
en el Ara de la Cruz,
inocente, pura y limpia,
fue la Redención del Mundo.

AMÉRICA Ya que esas tan inauditas
cosas quiera yo creer,
¿será esa Deidad que pintas,
tan amorosa, que quiera
ofrecérseme en comida,
como Aquésta que yo adoro?

RELIGIÓN Sí, pues Su Sabiduría,
para ese fin solamente,
entre los hombres habita.

AMÉRICA ¿Y no veré yo a ese Dios,
para quedar convencida,

OCCIDENTE y para que de una vez
de mi tema me desista?

RELIGIÓN Sí verás, como te laves
en la fuente cristalina
del Bautismo.

OCCIDENTE Ya yo sé
que antes que llegue a la rica
mesa, tengo de lavarme,
que así es mi costumbre antigua.

CELO No es aquése el lavatorio
que tus manchas necesitan.

OCCIDENTE ¿Pues cuál?

RELIGIÓN El de un Sacramento
que con virtud de aguas vivas
te limpie de tus pecados.

AMÉRICA Como me das las noticias
tan por mayor, no te acabo
de entender; y así, querría
recibirlas por extenso,
pues ya inspiración divina
me mueve a querer saberlas.

OCCIDENTE Y yo; y más, saber la vida
y muerte de ese gran Dios
que estar en el Pan afirmas.

RELIGIÓN Pues vamos. Que en una idea
metafórica, vestida
de retóricos colores,
representable a tu vista,
te la mostraré; que ya
conozco que tú te inclinas
a objetos visibles, más
que a lo que la Fe te avisa
por el oído; y así,
es preciso que te sirvas
de los ojos, para que
por ellos la Fe recibas.

OCCIDENTE Así es; que más quiero verlo,
que no que tú me lo digas.

ESCENA V

RELIGIÓN Vamos, pues.

CELO Religión, díme:
¿en qué forma determinas
representar los Misterios?

RELIGIÓN De un Auto en la alegoría,
quiero mostrarlos visibles,
para que quede instruída
ella, y todo el Occidente,
de lo que ya solicita
saber.

CELO ¿Y cómo intitulas
el Auto que alegorizas?

RELIGIÓN Divino Narciso, porque
si aquesta infeliz tenía
un Ídolo, que adoraba,
de tan extrañas divisas,
en quien pretendió el demonio,
de la Sacra Eucaristía
fingir el alto Misterio,
sepa que también había
entre otros Gentiles, señas
de tan alta Maravilla.

CELO ¿Y dónde se representa?

RELIGIÓN En la coronada Villa
de Madrid, que es de la Fe
el Centro, y la Regia Silla
de sus Católicos Reyes,
a quien debieron las Indias
las luces del Evangelio
que en el Occidente brillan.

CELO ¿Pues no ves la impropiedad
de que en Méjico se escriba
y en Madrid se represente?

RELIGIÓN ¿Pues es cosa nunca vista
que se haga una cosa en una
parte, porque en otra sirva?
Demás de que el escribirlo
no fue idea antojadiza,
sino debida obediencia
que aun a lo imposible aspira.
Con que su obra, aunque sea
rústica y poco pulida,
de la obediencia es efecto,
no parto de la osadía.

CELO Pues díme, Religión, ya
que a eso le diste salida,
¿cómo salvas la objeción
de que introduces las Indias,
y a Madrid quieres llevarlas?

RELIGIÓN Como aquesto sólo mira
a celebrar el Misterio,
y aquestas introducidas
personas no son más que
unos abstractos, que pintan
lo que se intenta decir,
no habrá cosa que desdiga,
aunque las lleve a Madrid:
que a especies intelectivas
ni habrá distancias que estorben
ni mares que les impidan.

CELO Siendo así, a los Reales Pies,
en quien Dos Mundos se cifran,
pidamos perdón postrados;

RELIGIÓN y a su Reina esclarecida,

AMÉRICA cuyas soberanas plantas
besan humildes las Indias;

CELO a sus Supremos Consejos;

RELIGIÓN a las Damas, que iluminan
su Hemisferio;

AMÉRICA a sus Ingenios,
a quien humilde suplica
el mío, que le perdonen
el querer con toscas líneas
describir tanto Misterio.

OCCIDENTE ¡Vamos, que ya mi agonía
quiere ver cómo es el Dios
que me han de dar en comida,
(Cantan la AMÉRICA y el OCCIDENTE y el CELO:) diciendo que ya
conocen las Indias
al que es Verdadero
Dios de las Semillas!
Y en lágrimas tiernas
que el gozo destila,
repitan alegres
con voces festivas:

TODOS ¡Dichoso el día
que conocí al gran Dios de las Semillas!

(Éntranse bailando y cantando.)

Sor Juana Inés de la Cruz
Loa para el auto


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