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A BENEFICIO DE INVENTARIO. Nuevo libro de poemas de Antonio Envid



Componer una antología de poemas, bien propios, bien ajenos, tiene algo de inventario de objetos evanescentes. Es un oficio próximo al registrador de nubes. Compruebas que el poeta se ha erigido en notario de sí mismo y ha tratado de aprisionar y preservar una sensación, un sentimiento, un momento, doliéndose, quizá, de su efímera vida, como el notario registra y conserva un contrato, para el que no se cree que sea suficiente un simple apretón de manos.
El poeta ha tenido el humor de titular su libro “A beneficio de inventario”, él sabrá por qué, quizá sugiera al lector que tome de él lo que le interese y obvie el resto, pero, también cabe la posibilidad de que haya desempeñado su oficio sabiendo de antemano que al trabajar con tan frágil mercancía, poco será, de todo lo acarreado, aquello que pueda, por fin, ser desembarcado en el puerto, y, aún de este resto, solo una mínima parte será apreciada en el mercado. Yerra en esto el poeta, si bien son difícilmente transferibles a los demás las sensaciones íntimas, de esto se encarga precisamente la poesía, y en el caso presente, que podríamos enmarcar dentro de lo que se ha venido a denominar “poesía de la experiencia”, su autor logra introducirnos en un mundo muy personal, mostrando sin pudor sus zozobras, sus miedos, sus anhelos, sus sueños. Hay en esto de la poesía un desnudar el alma ante los demás en un acto de valentía pocas veces valorado, pues ¿qué es un libro,  sino la pérdida de la inocencia?, se preguntaba Cioran. En todo caso el poeta ha sabido conservar la fragancia de los trabajos y los días. Él lo expresa acudiendo al símil del frasco de esencia cuyo contenido ha desparecido hace largo tiempo, pero que conserva un resto de aroma, al menos, para una nariz delicada. La mayor parte de sus poemas tratan de aprisionar un instante para convertirlo en ofrenda, o se internan por el palacio de la memoria que cada uno de nosotros construimos. Sin embargo, tomar la vida –¿qué otra cosa es la poesía?- a beneficio de inventario es una manera muy sensata de encarar este sistema de ecuaciones sin solución única que es el vivir.




INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA (Julio Cortázar)



Imagen: Roberto Plural



Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en este descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

Julio Cortázar



LA MEDIDA DE NUESTRO ENGAÑO (Roberto Plural)

Fotografía: archivo Barricada


Dicen que llegó un extranjero
----------------------------------Y que ella


Que llegó un extranjero de allá donde las nubes se abrazan
---------------------------------Cuando ella


Que apareció cabalgando y con la cara cubierta
Vestido de polvo y niebla
---------------------------------Y que entonces ella


Dicen que el pueblo lo recibió con miedo
Porque aún quedaban cerca los tiempos de sangre y odio
De aliento cobre y bocas secas
---------------------------------Pero ella


Que la medida de nuestro amor
Es la medida de nuestro engaño


Eso dicen


Y que por eso ella marchó con él y yo con mi dolor
Con mi dolor
Imaginando la partida
---------------Adivinándolos entre polvo y niebla
---------------Bajo blancas palomas de alas sangrientas
--------------------------Entre polvo y niebla
--------------------------Hacia el lugar ignoto en que las nubes se abrazan


Me insultan
Me llaman cobarde
Y se preguntan por qué no voy a su encuentro
Qué hago aquí indolente y pasmado


Ellos ellos que lo vieron llegar
Y la dejaron partir


Todo eso dicen


Que la medida de nuestro amor
Es también la de nuestro valor
Y la de nuestro dolor la de nuestro fracaso
Dicen


Como también dicen que era muy hermosa
Cuando por las mañanas llamaba a mi puerta
--------------------Valiente
--------------------Resuelta
--------------------Insensata quizá
--------------------Enamorada tal vez


Dicen
Dicen
Dicen


Pero mi sentir es tan leve como el de ellos
Y la sangre derramada cuando niños
Aún fluye fresca en nuestro recuerdo


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