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JUAN SERRANO



TEXTOS ESCOGIDOS:

Niebla. Novela no apta para el verano (ensayo)
La niña enferma (poesía)
En el cepo (blauduría)
Sobre ti amanece una mañana de agosto (narrativa)
Siria no tiene nombre (poema)
Busto al óleo (ensayo)
La y griega (semiología)
Estante quieto (azulada)
Eterno femenino (pintura)
Es tarde (relato)
Sabio excepticismo (cine)

ENLACES:

Azuladas (Blao)
Cuentos (Blao)
Relatos (Blao)
Cine (Blao)
Libros (Blao)
Semiología (Blao)
Desde mi barricada



Juan Serrano nació en Yecla, Murcia, en 1943. Fue profesor de Educación Infantil y Logopeda y obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Cuentos Lugarde, el robo del siglo del Ayuntamiento de Murcia en 1999. Es miembro de Molínea, Colectivo de poetas y cuentistas de Molina de Segura y administrador del blog de literatura blao-blao.blogspot.com. 
De la siempre acogedora soledad rural a la tantas veces peligrosa compañía urbana, pasando por el amor y la muerte, la crítica social y el compromiso personal, todo lo comprende el universo narrativo de Juan Serrano, del que una buena muestra lo tenemos en las antologías París y Nueva York, de M.A.R. Editor.  
Lecturas hispánicas tiene editado "Esta sombra no es mía", una exquisita antología de sus cuentos.





LECTURAS HISPÁNICAS: "Esta sombra no es mía" de Juan Serrano



Portada del libro
con una ilustración de Quinita Fogué



¿Os acordáis de aquel afamado escritor tan pudoroso y mojigato, que a lo largo de su vida literaria, en sus siete novelas galardonadas, nunca en ellas cometió ninguna indecencia; y ni siquiera en defensa propia, ni en duelo, ni en escaramuzas mató a ninguno de sus personajes, allí tan vivos y tan bien caracterizados; y sin embargo en su vida real murió a garrote vil por haber asesinado al gobernador con el canto de un libro en la cabeza?

Entre estos dos signos de interrogación se encierra "Compromiso literario", uno de los más de cien cuentos y seguramente el más corto que Lecturas hispánicas se honra en recoger en este volumen.
Todos de la inteligente, sensible y graciosa pluma del escritor Juan Serrano, quien, en plena madurez literaria y al roce de la siempre estimulante brisa mediterránea, piensa, observa, siente y escribe, hermosas narraciones, maravillosos versos y sentidas reflexiones. 
El hombre, la vida, las cosas y los detalles, los pequeños detalles... En todo encuentra y en todo vuelca Juan Serrano su verdadero compromiso literario, su auténtico proyecto vital, que ahora el lector, además de en su concurrido blog, Blao, va a poder compartir y disfrutar sumergiéndose en la exquisita y soberbia prosa que discurre por esta extraordinaria colección de ciento doce cuentos. 
De la siempre acogedora soledad rural a la tantas veces peligrosa compañía urbana, pasando por el amor y la muerte, la crítica social y el compromiso personal, todo lo comprende el universo narrativo de Juan Serrano, del que estas instantáneas constituyen una buena muestra.
Juan Serrano nació en Yecla, Murcia, en 1943. Fue profesor de Educación Infantil y Logopeda y obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Cuentos Lugarde, el robo del siglo del Ayuntamiento de Murcia en 1999. Es miembro de Molínea, Colectivo de poetas y cuentistas de Molina de Segura y administrador del blog de literatura blao-blao.blogspot.com. Ha sido publicado en las antologías París y Nueva York, de M.A.R. Editor.

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También disponible en tapa blanda 

SEÑOR O SEÑORA (Juan Serrano)



De niño más de una colleja me llevé por llamar de tú a mi padre. Me enseñaron a nombrar a las cosas por su nombre, al pan, pan; y al vino, vino; a mi maestro, de usted; y al gobernador de la provincia, de excelentísimo. 
Las palabras esdrújulas siempre se me resistieron. Con la excepción de contados vocablos, como música, bálano y brújula, que eran resbaladizo tobogán por el que el diminuto fardo de mi cuerpo se escapaba: deleite y exploración, tierra fresca donde a gusto me refocilaba, al igual que mi perra en días de adulto acoso y parental asfixia. 
Junto a paroxítonos, como excelentísimo e ilustrísima, habitaban conmigo otras voces que, aunque llanas y graves, también estaban llenas de orgullo e hipocresía. Me refiero a términos como vuecencia y señoría. Voces exclamativas y humilladas, tejidas de solicitudes y súplicas, que me transportaban a escenarios donde mi imaginación encogida se preñaba de pasmo entre alfombrados de rojos plantíos, de vasallaje y escarnio. Manadas interminables de adalides e ilustrísimas de alto abolengo y rango con sus capisayos y pendones al cielo desplegaban sus blasones e hidalguías, a fuego de sudores, de gleba y plebe fundidos. 
Aquel boato de excelentísimos baldaquinos, reverendísimos palios y oropeles, ahogaron más de una vez la mezquindad de mi infancia diminuta y escasa. Recuerdo una vez que una esdrújula quedó encasquillada en mi garganta, fue la palabralástima; se me atragantó como el zancarrón, al perro; y corriendo me llevaron al albéitar. Fue inútil; y hasta hoy la llevé estrangulada en mi laringe. 
Por eso cuando me enteré de que el gobierno había dictado una ley para desterrar el tratamiento de excelentísimo de los salones del pueblo donde en ilegítima lid se había instaurado, aquel antiguo sustantivo de lástima, que de niño quedara fosilizado en mi proletaria garganta, volvió de nuevo a visitarme, pero esta vez, revestido de alegría. Y el hueso que a mi perra le atravesara el galillo, por fin desatrancado, volvió a su adopción legítima: trato justo e igualitario de señor o señora, como corresponde. 


Juan Serrano
de su blog: blao
9 octubre 2012








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